Martes, 04 de julio de 2006, 23:00
Interactuando con un cachorro humano...
Hemos aparcado donde buenamente hemos podido y la zona infantil de la playa nos queda donde Cristo perdió la alpargata. Me giro hacia Dani, de cinco años de edad, y pongo voz de decirle a Bambi que a su mamá la están confitando con frambuesa:
—¡Ahiváaaa, Daniiii! ¡Que durante la noche ha debido venir alguien y ha robado los columpios! Nos vamos a tener que quedar aquí, junto a los patines…
—¡¡¡Que no, Eride, tonta, que están allí!!!! —me dice señalando lo que podrían ser los columpios. O Vigo.
— ¿No los ves?
—Hala, Cristina, guapa, que te acabo de ahorrar una visita al oftalmólogo. Tu hijo no tiene problemas en la vista. Toma, enano, por lo menos lleva tu colchoneta. ¡Wala que chulaaaaaaaaa! ¿Ese es Mickey?
Me pregunto cuanto falta para que el niño me responda :
—¡Walaaaaaaaa! ¿Tú eres tonta o te lo haces?
Poco, yo diría que poco. Cada vez menos.
—Sí, y este es Goofy, el de la Play 2—dice, señalándolo
—¿Goofy de la Play? Niño, dile a tu madre que no te de los cereales caducados...
—Mamáaaa, que dice Eride…
—¡Dani, Dani! Escucha, Goofy no sale en la Play 2.
—¡Que sí!
—¡Que no!
—¡QUE SÍIIIIII!
—¡Que no! Que en la Play 2 salen el de Matrix y Harry Potter, no Goofy. Goofy salía en el Cinexín y en las cintas VHS y tú ya mamabas en DVD.
—¡Que sí! —por supuesto, le podía haber recitado a Góngora y le hubiera sonado a lo mismo —¡Que sí que sale! ¡Sale enseñando el culo!
—Ah, bueno, pues entonces igual sí…
Hay que estar con los tiempos...
Estamos tumbadas sobre las toallas y a punto de marcharnos a tomar un mojito. Cristina instruye a Dani, disfrazado de calamar rebozado, para que se de un chapuzón rápido y no se vuelva a llenar de arena.
—
Pero los pies sí, mami, los pies los necesito para volver —protesta el niño convencido.
—
¿No sabes volar con las orejas, Dani?
—No… —replica mientras me mira, con cierta desconfianza.
—Pero si es muy fácil, y así no te ensucias los pies tampoco —le explico al tiempo que me muevo las orejas con las manos—
Tienes que moverlas muy rápido, eso sí.
—No funciona… —responde, mientras lo intenta—
¡¡¡Eres una mentirosa!!!—exclama finalmente sacándome la lengua antes de salir corriendo.
Mientras el crío se zambulle en el agua, Cris me pega el puro :
—Eride, coño, no le cuentes trolas que luego me da la brasa a mí. Todavía me pregunta que cuando repiten el eclipse para los que no lo pudieron....—la interrumpen sus propias carcajadas : Dani está saliendo del agua y se agita las orejas con las manos con expresión concentrada, poniendo cara de velocidad.
—
Esa inocencia se pierde, déjale que la disfrute... —trato de responderle entre risas—
¿No te das cuenta de que nunca más volverá a creer que cualquier cosa es posible?
Entra en escena la voz de Vero que, con una revista en las manos, le está leyendo a Inma :
—Salud: los nacidos en conjunción entre Marte y Saturno sufrirán cierto riesgo de padecer problemas de estómago…
—O sí.... Oye, Vero, ¿tú sabes volar con las orejas?
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