Domingo, 02 de julio de 2006, 11:47
En las situaciones difíciles de la vida es cuando realmente se pone a prueba a una persona…
Yo iba a limpiar el baño pequeño, mi aseo como se le conoce por estos lares. Lo cual viene a significar que todo el mundo lo usa pero lo limpio yo. Y cuando digo todo el mundo, me refiero a todo el mundo. Hasta el chucho se hace los tratamientos de spa en él porque claro, es que en TU aseo hay bañera, mientras que ellos, en previsión de un posible futuro artrítico, se instalaron no hace mucho en el otro baño un plato de ducha que parece la cabina teletransportadora de Cristina Almeida.
En fin, no me importa hacerme cargo de mi aseo. No es justo que mi madre apechugue con todo, y si dependiésemos de mi padre y mi hermana ya nos habrían devorado cucarachas del tamaño de una gallina ponedora.
Mi hermana es como el ficus, pero en versión móvil. No está, sólo existe. Se limita a deambular por ahí con los tentáculos que le salen desde las orejas hasta el mp3 portátil, emanando ese halo adolescente perdonavidas de notenéisniputaidea y envuelta en hábitos negros talla Monserrat Caballé decorados con calaveras, serpientes y dragones rezumando sangre. Una marginal en estado puro. Debería cambiar la bandurria por un bajo y montarse un grupo heavy para romper guitarras y escupirle a sus fans. Apunto como posible nombre Los residuos nucleares. O KtDn. Triunfan fijo... Claro que para ella yo parezco una guiri recién sacada de las películas de Cine de Barrio, con mis piratitas de colores y mis pañuelos en el pelo, así que supongo que estamos empatadas en vayapintastitis. De todas formas no desespero, ¿eh? Aún podría cambiar. Ahí tienes a Mar y a Cristina, que eran lo peor y míralas ahora, horneando pasteles de manzana y camino de La Casa de la Pradera. Eso nunca se sabe...
Mi padre como de verdad hubiera sido feliz es como Señorito de la casa, paseando un bigotito ridículo a juego con los zapatos de charol y exclamando ¡Viva Franco! cada vez que se cruzase con la parejita del tricornio, pero le pilló de pleno el Cuéntame, se casó con mi madre, y a partir de ahí todo fue a peor. Apuesto a que a veces por las noches, antes de dormir, aún se pregunta cómo demonios se las arregló para acabar entre tanto rojo y progre de mierda. Aunque, en honor a la verdad, ha mejorado mucho. El de ahora me cae hasta simpático y todo, no se parece mucho al capullo que recuerdo yo. Hip hip hurra por mi madre. En un par de décadas de nada consiguió domesticarlo.
¡Huy! ¿Yo no te estaba contando lo del baño? Pues resulta que tiro a limpiarlo y se han fundido las dos bombillas del techo. Primero quita el plafón, que tela... Y hazlo sin romperlo ni partirte una uña (puestos a elegir, obviamente, que le den mucho al plafón, pero la idea es que no haya daños colaterales). Cuando lo consigo resulta que las dichosas bombillas deben estar pegadas con Loctite y no hay forma de sacarlas. Me las voy a cargar y entonces sí que voy a tener que escuchar a mi padre y otro de sus discursos sobre lo inútiles que podemos llegar a ser las mujeres.
Intento aferrar los soportes, peligrosamente unidos al cable, y allí descalza sobre el váter me asaltan las dudas del Muy interesante : ¿se puede uno electrocutar cambiando una bombilla? Ya bailé la polca pegada a un enchufe con cuatro años (¡por fin! una explicación científica...) y, la verdad, paso mucho de repetir la experiencia. ¿Y si quito los plomos? Pero es que entonces no voy a ver un carajo... ¿Linterna?... Vale, ¿y la sujetas con la boca?... Bueno, pues una vela... joder, Eride, que no pasa nada y lo sabes. Además, sería tu momento de gloria : si te electrocutas cambiando una bombilla te van a poner una estatua con placa en la plaza, por gilipollas. ¿Cómo vas a montar semejante pollo para cambiar dos bombillas? ¿Quieres que llamemos a los GEOS, bonita?
Me niego, me niego y me niego a suplicar la ayuda del Hombre. Siento a Eva gritarme desde el más allá:
—¡Ese diplodocus es nuestro! ¡salva el honor! ¡piensa! ¡PIENSA!
Y en ese momento escucho a la solución introducir la llave en la cerradura de casa:
—¡Mamáaaaaa...!
¿Una Mujer Inútil? Jamás. Antes muerta. Pero en lo de Hija Inútil ya tengo práctica y a los treinta dicen que te dan el doctorado.
Hay veces en las que me daría así...
Gracias, Jimi, por el gif :*
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