Viernes, 23 de junio de 2006, 17:52
Querido amigo del alma:
Saturno es muy bonito y me lo paso muy bien.
Te quiere,
Eride.
P.D. Que conste que no te escribo por compromiso.
Subir a Saturno de vez en cuando está bien. Escapadita de fin de semana, para relajarse y eso. Empadronarse ya es otra historia...
Sí, porque se te ocurren ideas, te acuerdas de que hay un puñado de raritos por ahí a los que les gusta leerte, y tratas de escribir un post pero no hay manera de pasar de las tres líneas porque tu mente no colabora… Ay, ¿estará meteolloviendo en Saturno? Que me he dejado la faja de aluminio tendida…
Hoy estaba pensando en el sexo. Para variar. Antidepresivo natural. 9 de cada 10 terapeutas lo recomiendan (el décimo es impotente, o del Opus, o ambas cosas, que tampoco sería de extrañar...) ¿Formas de tener sexo? Pues o tienes pareja, o te tiras a un aquítepilloysilocuentastelacorto, o te arriesgas con lo primero que pase. Una de tres, puesto que el One Player Mode es una opción que viene de serie y se sobreentiende.
La última opción, a lo Indiana Jones, amén de peligrosa (no están los tiempos para tonterías) puede resultar un chasco de los de medio litro de Häagen Daz de tarta de queso y fresa. Hay muuuuuucho inútil suelto, créeme. Las mujeres, en mi limitadísima experiencia, son bastante más hábiles. Y los tíos lo tienen chupao, valga la redundancia. Ya tiene que ser alguien inútil para que él, aunque no sea el polvo de su vida, no se lo pase bien. Al fin y al cabo, si todo falla, te arrodillas y piensas en un pirulo tropical.
(Nota de la autora: yo no muerdo JAMÁS un helado porque para mí es como darle un morreo al iceberg que tumbó al Titanic. Lo digo sólo por si alguien le ha pegado por tomar apuntes)
La opción del amigo, suponiendo que ambos podáis/consigáis mantener el delicado equilibrio, tiene su puntito. Tiene la ventaja de que, sexualmente, llegas a conocer al otro como se acaba conociendo a una pareja. Te sabes los trucos y, sobre todo, se saben los tuyos. Y aquí, si la Madre Naturaleza te dotó de un truco sencillito, mucho cuidado con los ilusionistas entregados yoquieroquetúdisfrutesvidamía, porque, en cuanto aprenden, se emocionan y ya la has liado : se pasan el día entero como los niños mamones, llamando al ascensor sin parar. Y al final te ves obligada a pedírle : Cariño, vamos por las escaleras también alguna vez, que quiero disfrutar del paisaje...
Pero ¿sabes lo qué pasa cuando te encuentras descartando ambas opciones? Que te empiezas a plantear cosas raras. ¿Pareja? ¿Yo? Ains, no sé... siempre he salido corriendo campo a través, cual becerra, cuando olía a compromiso.
Lo cierto es que algo tengo que hacer. Empiezo a darme un tanto de pena...
Y el caso es que si encuentra el timbre y llama directamente, malo. Pero si te topas con un cromagnon pretecnológico que se empeña en abrir a cabezazos, peor...
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