Martes, 24 de enero de 2006, 03:08
Otra de Memes. Qué se le va a hacer...pero ¿para qué están los amigos?
Se puso de moda hablar de manías. Y me lo pasó el Poli de Guardería, claro. Por instigación de Dña. MeHanDicho QueNoSoyRencorosa. De las manías nada menos… pues sí es que, por más que pienso, yo no tengo manías, en serio…
Decido inventármelas e inspirarme en las de otros. Lo que vulgarmente se conoce como plagio.
Gacela, por ejemplo, dice que recuerda la fecha de cada primer beso que le ha dado un chico. Yo a duras penas recuerdo sus nombres, como para acordarme de qué día era… nah, he escogido a una demasiado dulce.
Vayamos a por algo más perverso, veamos… Nepomuk ... No. Mejor no. Estamos de acuerdo en que yo soy de otro planeta, pero el mío al menos está en esta galaxia. La que alberga el de Nepo aún deben estar intentando cartografiarla...
Maloyraromaloyraromaloyraro… mmmm.. ¡Deye! ¿Qué habrá puesto Deyector? Deyector practica el autocanibalismo light con el interior de sus carrillos. Yo lo de callarme por eso de vivir en sociedad aún no lo llevo tan mal… (Deye, ¿has probado con chupachups?)
En fin, ¿qué tal Sebastián? Sebastián, cuando sale el The End en el cine se queda en su asiento ¡JA! Obviamente, querido Watson, Sebastián no fuma ni suele ir al cine con fumadores. Hoy en día, un fumador que trate de quedarse hasta que terminen los créditos, comprobará con sorpresa que la película ha sido dirigida y producida por Philip Morris, con La Sociedad Protectora de Animales en el papel de Cigarro Hood y Elena Salgado en el de Sheriff de Nottingham.
Esto no está funcionando… Decido llamar a Mar:
—Oye, Mar, ¿yo tengo manías?
—¿Por qué lo preguntas?
—Es para un concurso de internet.
—¿Y lo ganas si tienes manías?
—Luego te paso por mail las bases. Dime, ¿tengo o no tengo manías?
—Pues… la verdad es que ahora que lo dices… no se me ocurre ninguna.
—¿Cómo que no se te ocurre ninguna? ¡Llevas desde que teníamos la altura justa como para mirar a una papelera pública a los ojos pregonando por ahí que soy rara! ¡Pues ahora quiero mis rarezas!
—Es que, en realidad, lo tuyo no es algo concreto… Tú eres rara de Pensamiento—concluye con voz mística.
—Explícate, Aramis.
—Pues eso... por ejemplo, ¡lo de las noticias! En lugar de un telediario parece que estés viendo E.T. en la escena de “Estagggggeeee aquí misssssmoooooo” y La Niña del Exorcista, (¿has visto lo que hace la GUARRA de tu hija?) todo a la vez.
—¡Hey, esa me vale! ¡Gracias, mañana hablamos!
—¡De nada! Y también eres un poquito gilipollas, ¡y un rato pava! ¡Y…!
Click.
Ahí va una: salvo honrosísimas excepciones (cuando la curiosidad me puede) no leo periódicos ni veo la tele. Por mí como si partís el planeta por la mitad. Lo que no pienso hacer es seguir padeciendo con vuestros intentos.
Buah, una página entera de Word y tengo UNA manía. Hay que tirar de teléfono otra vez. Esta vez escojo el comodín de la sabelotodo y llamo a Cristina:
—Cristina, ¿yo tengo manías?
—¿Y eso a que viene?
—Al final he decidido hacer propósitos de Año Nuevo y quiero ser mejor persona.
—Estamos a 23.
—Ya, la puntualidad la he puesto la primera. Pero dime, ¿tengo manías?
Al final, tras un largo tira y afloja, Cristina recuerda otra de mis manías. Encontrarme un pelo en mi plato. Lo menos pirotécnico y aparatoso que puede ocurrir es que deje de comer. Si me lo encuentro directamente en la boca mientras como…
Esto está resultando aún más complicado de lo que pensaba. A continuación llamo a Vero.
—Vero, ¿yo tengo manías?
—¿Y eso a que viene?
—Estoy haciendo un test de la Cosmopolitan.
—¡Hey, luego me lo pasas!
—Vale. Dime, ¿tengo o no tengo manías?
—¿Desde cuando te compras tú la Cosmolitan!
—¡ME LA HAN TRAÍDO LOS REYES! Parecéis la sección femenina de CSI, coño…
Vero pretende hacer pasar por manía la necesidad de ducharme por las mañanas. Pero es que Vero, cuando se levanta por las mañanas y enseña el cepillo a su pelo, éste no sale huyendo en dirección contraria, cual anuncio de Timotei al viento. Después recuerda que no muchas mujeres utilizan los pendientes desparejados adrede. Por no hablar de aquella vez de las sandalias, añade. Yo me defiendo alegando que tenía dos modelos idénticos de diferente color, pero el gol me lo mete ella contándome que me ha visto pasar esta mañana, con las dos trenzas, el gorrito, los vaqueros y envuelta en un chal de lana de color cantarín. Podría decirse que, de cuando en cuando, muestro mi propio estilo, sí.
—Tony, el amigo de Hector, me preguntó el otro día si eres así o te lo haces—me suelta como despedida.
Genial.
Genial. Genial. Genial.
¿Tenemos tres? ¿Echamos ya mano de la familia?
—Mamá, ¿tu dirías que yo tengo alguna manía?
—¿Manía como qué?
—Como algo que siempre tenga que ser así o en caso contrario me moleste, por ejemplo, dormir en un lado concreto de la cama o hacer sonar una campana cuando acabo de ir al baño… no sé…
—¿Por qué lo preguntas?
—Naaaaah, es que ha surgido la conversación hoy en la oficina...
Interviene mi padre:
—¡Quedarte toda la noche despierta dando por saco!
—¡Se llama insomnio!
—¡Se llama internet! ¡Y lo voy a dar de baja!
—No puedes, la línea ADSL está a mi nombre y va a mi cuenta.
—¡Pues daré de baja la línea de teléfono! ¡JA!
—Deberías asegurarte y arrancar mejor el cable de teléfono del edificio, no vaya a ser que me conecte con el wireless….
(pone la misma cara que si le hubiesen preguntado cual es el ministro de trabajo noruego)
—… no vaya a ser que me aproveche de la conexión inalámbrica del vecino. Y luego me castigas de cara a la pared, ¿si?
La vena en su frente palpita y decido que ya he jugado bastante con mi vida por hoy. Aceptamos extrañísima relación con Morfeo
(¿en serio quieres que me pare con los detalles?) como animal de compañía. Es tarde y en mi mente el proyecto de post ya ocupa un testamento, como en los viejos tiempos, que al final han resultado ser DOS testamentos
(como en los viejos tiempos) así que, desesperada, decido mandarle un SMS a Inma, que está trabajando
(hostelería, los herederos de las plantaciones de algodón) y dudo que me conteste:
De ERIDE a INMA:
—Oye, ¿yo tengo alguna manía rara?
Sin embargo, instantes después recibo la respuesta:
De INMA a ERIDE:
—Hacer preguntas gilipollas que no vienen a cuento.
(i)Responsable: Eride | Por Manzanas | Notas (49) | Referencias (0)