Miércoles, 16 de noviembre de 2005, 01:17
Si no me amabas ya, hoy lo harás. Soy única publicitándome...
—¿Qué has hecho estos días? Se te ve mucho mejor
Arqueo las cejas, asombrada. Yo este fin de semana no lo catalogaría como el mejor de mi vida, precisamente. Doy por hecho que está comparando mi cara de voyamiputabola de hoy con la de diosmíomequieromorir que vio la semana pasada.
—¿Quieres decir…?
—Que se te ve más contenta, te ha pasado algo bueno, tienes hasta mejor color de cara y todo.
—Si tú lo dices…—vuelvo a lo mío. Mentalmente hago balance de todo lo bueno que me ha pasado estos tres días y me toco la cabeza, serrín de primera calidad.
El metrosexual insiste. Es un zalamero. Bueno, los dos lo son, pero éste más. Y yo allí, cuando estamos a buenas, soy La Nena. De cuando en cuando se lo pasa en grande haciéndome la rosca a base de bien.
—De verdad, Eride. Te veo más… dulce. Y maternal—añade.
Me tengo que reír.
—¿Dulce y maternal YO? —¿precisamente hoy?, pienso para mis adentros— ¿Te has empachado con una tarta de manzana o qué?
Se ríe pero vuelve a la carga:
—Que te lo digo en seriooo…—protesta, quejumbroso.
Nos interrumpe Aprendiz Numberchú. Cuando llegas nuevo a mi oficina la Mamma Limón te lo deja claro, estás conmigo o contra mí. A mí me odia secretamente por haberla obligado a tragar con una sonrisa (tan falsa, que algún día creo que le van a dar arcadas a la pobre y todo) mi vamos a fingir que estoy contigo, ¿vale? Pero yo haré lo que me de la gana.
En cambio, Aprendiz Numberchú es una chica lista y se matriculó enseguida en las clases de Cómo ser una arpía y disfrutarlo. Está muy verde aun, tanto que aún me cae bien. Pero ha venido a decirme nada más y nada menos que le recuerdo a una actriz. Cágatelorito. ¿Y sabes por qué? Porque le dije que le pasaría más deuvedeses de una serie, de la que dicha actriz es coprotagonista, y no se atreve a pedírmelos (ayer me olvidé de traérselos y es consciente del aspecto público de mi Superfinsemana) así que ha pensado que pelotearme mintiéndome descaradamente a la cara sería una alternativa más prudente. Ésta, obviamente, aún no me conoce.
Vale, llevo mal los piropos, pero es porque mi tendencia natural de presumida me impulsa a creérmelos y me violento. Mal que me pese, me gustan. Pero esto no es un piropo, es un lametón de llama chilena en toda regla y sin avisar.
—Más quisiera yo parecerme a esa tía. —le replico, sonriente, zanjando (creía) la cuestión.
—Que sí, que yo os encuentro parecido. Las dos tenéis el pelo largo….
—El de ella es liso. Y la moza debe medir 1,80. Y su piel…
—Sí, bueno, ella es un poco más blanca, eso sí pero…
—¿Un poco más blanca? —¿pero es que no piensa dejarlo?— Esa es de las que tienen que tener cuidado con la exposición prolongada a la bombilla de 60w. de su flexo...
—¡Jeje, que exagerada!— gorjea, alborotada, para concluir con una amplia sonrisa—Si te quitas las gafas…
(mi frecuencia de uso de lentillas es directamente proporcional a las horas que duermo, haz tú los cálculos, ¡ah! y esto último a mi encanto natural, aunque no venga al caso… ¿o sí?)
—¿Y te las pones tú..? —le pregunto, tratando de usar el tono divertido más inocente que me permite semejante salida de vacaburra.
Me quedo mirando como, aún con su máscara feliz pero algo perpleja, corre a contarle la historia con pelos y señales a AprendizNumberguan, a ver si entre las dos sacan algo en claro, además de que soy una borde.
—¿Decíaaaaaas?—le requiero cantarina al metrosexual, a golpe de viento con las pestañas.
—Nada, que bonito aborto… —me replica entre carcajadas.
—¡Ahí, ahí! Poesía… ya empezamos a entendernos...

(i)Responsable: Eride | Flora y fauna | Notas (40) | Referencias (0)