Miércoles, 02 de noviembre de 2005, 04:26
(O la Historia de las Frutas a Medias...)
Sobremesa. Grupo de terapia “Los hombres son de Marte y son unos cerdos”. Las emparejadas están poniendo del revés a sus amantísimos cónyuges. Bridget Jones, nuestra heroína, reclinada en el sillón, contempla la escena con la misma cara que reserva para cuando Mar me hace ver Gran Truñazo o derivados: mezcla de fascinación y horror, como cuando ves merendar a una constrictor.
No sé qué pregunta me hacen, ni qué barbaridad respondo yo, pero Vero me replica:
—Lo que te pasa a ti es que no has encontrado a tu media naranja.
Cristina mete baza:
—Sí, pero no será por no tener carnet VIP en la frutería, ¿eh?
—Cierra el pico, hermosa, que yo compro las piezas de una en una, no como otras…— goooooool de Bridget.
Vero sigue a lo suyo:
—Pues eso, que no es que seas rara
(NO POCO! —grita Mar) y no les dejes acercarse, es que no eran la persona adecuada. Cuando aparezca tu media naranja, verás.
Levanto una ceja a lo Sobera.
—¿Qué? —salta a la defensiva.— Yo he encontrado mi medio melón.
—Lo tuyo más que un melón es un alcornoque—interviene Inma—¿se lo has contado a estas?
—¿Qué nos tiene que contar?
—Ah, sí, claro, pues que tengo un problema.
—¿Uno? Te lo cambio por tres de los míos— esa es Mar, que en realidad solo tiene un problema caprichoso y cabezón, pero que es un manojo de nervios y cuenta por más.
—¿Qué problema?
—Pues que soy sexualmente activa—dice Vero, recalcando las palabras.
—Ahm… pofale— Cristina y yo nos miramos como diciendo, ¿y a ti y a mí por qué no nos sube el vino igual que a éstas? —¿Mande?
—Pues que ese cabrón egoísta sólo quiere hacerlo cuando a él le apetece y cuando se lo he dicho me ha soltado que “es que yo siempre tengo ganas”.
—¡JUAJUAJUA! ¡Lobaaaaaaaaaaaaa!
— ¡Vero La Insaciable! Jajajajaja, que bueno, que escondido lo tenías…
—A mí esto me suena que ya me lo has contado, él ha sido siempre de poco traqueteo, ¿no?
—Sí, bueno, pero antes tenía un pase, no teníamos sitio y todo eso, pensé que eso ahora cambiaría pero… ¡es que no es justo! Yo hay veces que he tenido que hacer por animarme si he visto que quería pero él solo piensa en sí mismo.
—¿Y has probado a hablar con él?
—Sí, pero pasa del tema, dice que no tenemos ningún problema. Si le digo de hablar me suelta: “¡pues habla!” y ni caso. ¿Qué hago?
Silencio generalizado. Una Eride me susurra algo y se me ilumina la cara mientras trato de contener la risa.
—¿Qué? Dilo…
—No, si es una tontería..
—Es igual, dilo.
—Pero si tú no lo vas a hacer…
—¿El qué?
—Pues que si no funciona la diplomacia, habrá que echar mano de la artillería.
—¿Haciendo qué?
—Bueno, la próxima vez que te acerques en plan gatita y te espante con el mando de la tele… abre las piernas y demuéstrale que nadie es imprescindible en este mundo. Si es medianamente normal se pondrá como una moto.
—¿Qué?
—¡Que empieces a masturbarte, joder!
—¡WALAAAAAAAAAAA! —suelta el coro. De repente me miran como a Sharon Stone. Me dan ganas de descruzar y volver a cruzar las piernas pero, por una parte, el chándal resulta poco sesssy y, por otra, con éstas podría llevar un tanga de plumas y lamerme el escote con la lengua y se la soplaría. Son heteros hasta decir basta.
—Eride, guapa, que mi novio piensa que soy una ninfómana.
—Oye, indiferente te digo yo que no se queda.
—Sí, claro... sólo me falta ponerme a hacer eso para que me deje y encima lo pregone por el pueblo.
—En cualquier caso, tu vida sexual estará resuelta, ¿o no era ese el problema?
—¡Vete a la mierda!
(i)Responsable: Eride | Manzana Parabólica | Notas (75) | Referencias (0)