Jueves, 13 de octubre de 2005, 01:07
Hoy habla la Eride Chula pero conste que también tengo una Despechada, no todas las veces que vas al monte te llevas un orgasmo…
Por cierto, ¿has visto mi juguete nuevooooooooooooooo…?
Mi especialidad son las relaciones cortas. Mi primer
novio tenía 12 años, cuatro más que yo. Duró exactamente cuatro días, que fue lo que tardó uno de sus amigos en preguntarle cuanto cobraba por el
baby-sitting. Creo que aquello fue un preludio de lo que vendría...
Recuerdo esa mañana, en el recreo del instituto con catorce añitos, en la que me giré hacia Cristina poniendo cara de caballo y le dije:
—Jodidas napolitanas de chocolate... ¿dengo algo endre los diennnes?
Y es que era de dominio público: James, rubio, alto y repetidor, ¡iba a
pedirme salir! Oh, James... qué siete días más bonitos pasé en tu compañía. Me viene a la memoria con cariño sobre todo el séptimo, en aquella excursión de todo el curso de 1º en la que, huyendo de ti para que no me encontrases, acabé aterrizando de morros en una zarza...
A los 17, cuando dejé el curso a medias
(de ahí lo del pijozoo) y dado que había dejado oficialmente de ser alumna del instituto, decidí tirarle los trastos al profe de Historia de forma
ligeramente menos
sutil que hasta la fecha:
—Oye, tú, que me gustas. Este es mi teléfono: llámame.
Pasamos una única y maravillosa velada juntos en la que su monólogo versó sobre las excelencias del Real Club Deportivo Mallorca. Apasionante. ..
Pero la más espectacular que recuerdo tuvo lugar en mi cumpleaños del 2000. Entre los
(pocos) invitados se contaba Álvaro, compañero de facultad. Guapito, modosito, de buena familia, estudiante modelo que cursaba su segunda carrera con matrículas
(a año por curso, claro está) y empeñado en negarse a sí mismo que yo era el Anticristo de lo que él buscaba. Su objetivo era triunfar esa noche, lejos de las aulas, gracias a la
casual y oportuna invitación de una de mis compañeras de piso, que se lo cruzó
por sorpresa en MI facultad. Después de un par de horas de espera, imagino.
—Eride, nena, si es un encanto de tío, telojuro…
—Elia, bonita, ¡sal tú con él! Y os compráis una riñonera de Snoopy y un yate para navegar por el Turia, ¡coño!
En fin, llegó el momento que, indefectiblemente , llega en toda fiesta de estudiantes: a ver quien hace más el burro mientras nos emborrachamos o, como son más popularmente conocidos, la hora de los
juegos de beber. Las pruebas a realizar, so pena de tener que amorrarse a la botella, fueron subiendo poco a poco de nivel hasta que hice a Coco, uno de los okupas habituales de la casa, detallar con pelos y señales cómo realizarle el sexo oral a una mujer.
Magistral su
Teoría de la Pepitilla:
—Existen tres tipos de pepitilla: la pepitilla rollodechuletadeternera, la pepitilla búscamequenomencuentras y el modelo estándar, la pepitilla piladebotón, que es la que se implementa de serie en casi todos los vehículos...
Así como las conclusiones finales:
—Una vez realizados todos estos pasos, nos ponemos las gafas, el tubo y ¡hala, a excavar!
Total, que llegó mi turno. Y claro, Coco se frotó las manos. Ni se lo tuvo que pensar, dado que él mismo me había regalado la película esa noche para que dejase de alquilarla. Me tocó representar el orgasmo fingido de Meg Ryan en la cafetería de
Cuando Harry encontró a Sally.
Empecé suave, gimiendo despacito, para emocionarme poco a poco y acabar golpeando la mesa con los ojos cerrados:
—¡OH!! ¡SIIII! ¡MAAAAAAS! ¡No pares, no pares! ¡Oh, dios! ¡Oh, que gusto! MMMMHHH… ¡OOOOOOOOOHHHH! ¡TIGREEEEEEE!!!!
Cuando abrí los ojos, la silla de Álvaro estaba vacía, su chaqueta había desaparecido y a Coco, en el suelo, por poco no tuvimos que llevarlo a urgencias a que le inyectasen valium directo al diafragma.
—¡Su cara! ¡Su cara! —gritaba el pobre entre lagrimones, como buenamente podía.
Y ya te contaré de aquella resaca, que también tuvo miga…
(i)Responsable: Eride | Neurosis manzanil | Notas (35) | Referencias (0)