Jueves, 06 de octubre de 2005, 03:04
Que asco me doy a veces...
Si te levantas tarde y no te da tiempo a darte la sacrosanta ducha matinal, ya empiezas el día de culo. A mí el agua, venga en el formato que venga, me ayuda a ser mejor persona. Además, el pelo largo se inventó para llevarlo mojado, para que una pueda estar todo el santo día colocándose con el Fructis de Garnier y jugando a la chica Timotei, corriendo por los prados y los pasos de peatones. No para disfrazarse de fregona, coño.
Tu jefe, con la inestimable ayuda de uno de los metrosexuales, te terminar de joder el día pero a base de bien. Y tú estás ahí, con tu cara de Julio Anguita, tratando de acabar con el Himalaya que se ha formado sobre tu mesa y de no morder a nadie, cuando apenas faltan cinco minutos para salir (y diez para tu cita en Barbielandia) y él te requiere.
—¡Necesito esa declaración de obra nueva para YA!
Y con las prisas, al sacar un archivador de un estante alto, se te resbala y lo atraviesas con la uña. Vale, no, pero casi. Y sueltas tal gemido que la oficina en pleno se vuelve para mirarte. Te muerdes el labio inferior, debatiéndote entre liberar toda la tensión de ese día lloriqueando a lo Meg Ryan en el primer pecho masculino que se deje, o pillar la grapadora de metal y sacar a pasear tu faceta Teniente O’Neil. Y el jefe, con falsa vocecita de pena, dice:
—Pero ella las sigue llevando largas… si es que, aquestes xiquetes… a ver, nena ¿te has hecho mucho?
Y tú oyes las voces gritar en tu cabeza: ¡AHORA, Eride! ¡Ahora o nunca! ¡Todo el día de hoy, toda tu vida, ha estado encaminada a este momento!
Y lentamente le levantas el dedo corazón de la mano derecha y piensas: Tienen razón los meapilas. Todo ocurre por una razón. Gracias, Señor, por iluminarme. Ahora sí creo en Ti.
¡¡¡KAGUSTOMEQUEDAOOOOOOOOOOO!!!
(i)Responsable: Eride | Neurosis manzanil | Notas (24) | Referencias (0)