Lunes, 03 de octubre de 2005, 02:18
(Marvin Harris)
Habrá momentos en los que le darás la razón y otros en los que no, pero hay que leerle. Solo por este libro la considero una de mis mejores profesoras, a pesar del asco que le tenía...
Contraportada: Más allá del particularismo de nuestro entorno concreto, la historia de NUESTRA ESPECIE plantea interrogantes y enigmas que afectan por igual a toda la humanidad. ¿Cuándo y donde surgió por primera vez la vida humana? ¿Cómo eran las primeras sociedades y los primeros lenguajes humanos? ¿Qué aspectos de la condición humana están inscritos en nuestros genes y cuáles forman parte de nuestra herencia cultural?
Extracto de "El por qué de la homosexualidad"
[...]
Por lo tanto, no afirmo que los seres humanos vengan al mundo con una condición sexual de tabula rasa, pero sí que las preferencias no entrañan forzosamente evitaciones. Se puede preferir el bistec sin rechazar las patatas. No veo pruebas de que las personas dotadas de preferencias por el sexo opuesto estén igualmente dotadas de predisposiciones a detestar y evitar las relaciones con miembros del propio sexo. Esto se aplica también a la inversa. Es decir, dudo mucho que el reducido número de personas predispuestas a las relaciones con representantes de su mismo sexo nazcan con una tendencia fóbica hacia el sexo contrario. Dudo, en otras palabras, de que existan en absoluto modos de sexualidad humana obligatorios fuera de los impuestos por prescripción cultural.
¿Por qué habría de haberlos? Los humanos tienen sexo para dar y tomar. ¿Acaso no estamos libres de las cadenas que representan las temporadas de cría o los períodos cíclicos de celo? ¿No poseen acaso nuestras hembras clítoris que superan en su prominencia a los de todas las demás especies, con excepción de las hembras de chimpancé más lúbricas? ¿No es nuestra piel singularmente lampiña y más sensible, eróticamente, que la de cualquier simio peludo? Si los chimpancés pigmeos mantienen diariamente relaciones heterosexuales, además de frecuentes frotamientos genitogenitales y penetraciones pseudocopulatorias de tipo homosexual, ¿por qué habría de esperarse que el Homo Sapiens, el primate más sexy e imaginativo, fuera a ser menos polifacético? En realidad, hacen falta grandes dosis de instrucción y condicionamiento, de desaprobación parental, de condena social, de advertencias de fuego eterno, de legislación represiva y, ahora, de amenazas de SIDA, para que la pletórica dotación sexual de nuestra especie se convierta a repugnancia aun ante el mero pensamiento de una unión homosexual. [...]
(i)Responsable: Eride | Bibliomanzana | Notas (6) | Referencias (0)
Vienen a dar la nota conmigo:
would | 03-10-2005 13:43:18
El Judas. | 03-10-2005 20:23:24
Eride | 04-10-2005 01:23:22
elpep | 06-10-2005 19:01:45
Eride | 07-10-2005 01:13:33
elpep | 21-10-2005 19:55:09