Lunes, 25 de julio de 2005, 04:22
(Echo de menos cuando el valor de algunas cosas, como el del conocimiento, estaba claro en mi vida...)
Tengo la teoría de que no llega más lejos el que más sabe sino el que mejor sabe cómo decirlo. Y es una pena porque me ha hecho perder las ganas de retener datos, por elementales que sean, especialmente desde que existe el Google. Vamos, hasta el punto de que el verano pasado, en pleno viaje astral (cruce de cables, para los no iniciados), convencí a un tipo de que Marte estaba más próximo al Sol que la Tierra, lo cual tampoco tendría mucho mérito si no fuese porque la cosa empezó, obviamente, con él tratando de corregirme a mí.
Pero vamos, como esa, montones. Tú te apoyas en tu reputación, cuando saber aun tenía sentido y lo practicabas con cierto afán, pones voz de pfffperoquémestáscontandotío? Si yo hice la mili con la Legión…, miras a los ojos a tu interlocutor, metes un par de referencias que él no conozca, y ¡bingo! Es tuyo. Dile si quieres que Marco Polo le cogió el gusto a trotar de pequeñito, buscando a su madre en los Andes, y de ahí viene el cuento. Tragará, te lo digo yo.
El otro día se volvió a demostrar mi teoría.
Reunión supermegaimportante. 20 trajeaos y Eride, de florero. Esto es una competición de sabihondos, las normas básicas son:
1. No estar de acuerdo jamás con el último que haya hablado.
2. Volver a protestar por un tema ya discutido cuando se pase a otro asunto. Así te aseguras de que a las tres horas de reloj estéis como al principio.
3. Utilizar el mayor número de frases subordinadas y términos polisílabos posible (mejor si son de Bécquer, he oído decir) para no decir nada.
4. Aprovechar cualquier comentario para pegarse la vacilada. Sé de lo que hablo porque he sido el responsable de cambiar los rollos de papel higiénico en el BBVA durante 15 años. Y si ya incluye la palabra director ni te cuento: Sé de lo que hablo porque he sido el sub-DIRECTOR del departamento que cambiaba los rollos de papel higiénico en el BBVA durante 15 años Ahí sí, se hará un silencio después de que lo digas mientras la gente se imagina tu chalet y tu ferrari.
Trajeao Armani exclama:
— ¡Es ridículo! ¡Esta reunión es absolutamente kafkiana!
Eride sale del viaje astral. ¡Ondiá! ¿Han dicho kafkiana? Me pongo a prestar atención. Trajeao Armani continua con su perorata.
— Blablablablablá, ¡kafkiana!
¡Tomayaaa! Dos veces. Dilo otra vez y te dedico un post. Trato de que no se me escape la risa al ver la cara de panoli que han puesto varios de los presentes. Se sonríe, disfrutando de esto. Es el que más bulla está metiendo, el que mejor habla y se acaba de quedar con todos. Me inclino hacia el otro florero de la reunión, un licenciado joven que, por lo menos, lleva corbata y no desentona tanto.
— ¡Psst! ¿Ese de ahí se dedica a la política?
— Sí, es *****, diputado por el P.P. en *****. ¿Le conocías?
— Nah, pero le he visto hacer el santo y seña con el bigote.
— ¿Eh?
— ¡Sssschhht! Que nos llamarán la atención.
Trajeao Armani sigue a lo suyo:
— Blablablá, ¡kafkiana!
Aquí sí, uno de los presentes ya no aguanta más y pregunta:
— ¿Kafkiana?
Y Trajeao Armani responde con chulería:
— ¡Sí señor! Kafkiana. La Metamorfosis. ¿No sabe usted quien era Kafka? ¡Pues un escritor que era tan sumamente grotesco y absurdo que no se aguantaba sí mismo y se suicidó! Y celebra su broma con risas, mientras el ignorante que, todo sea dicho, le sentaría mucho mejor una boina que ese traje que le hace bolsas por todas partes, se encoge en su asiento.
Trajeao Armani, que tiene pila para rato, sigue disertando, y remarca:
— ¡Y por completo esotérica!
Y se gira hacia el ignorante y con una amplia sonrisa le espeta, de forma nada exenta de ironía:
— ¡Ahora después le explico lo que es esotérico!
¡Ele! Mi héroe. Ni que decir tiene que salió a hombros de aquella reunión. Lástima que Kafka muriese de tuberculosis.
DEBERES PARA MAÑANA: Olvidar lo poquísimo que sé de Kafka. Afiliarme al P.P. Escoger el color del ferrari.
(i)Responsable: Eride | Manzana Parabólica | Notas (37) | Referencias (0)