Domingo, 26 de junio de 2005, 17:42
(Culeblog de la Discordia, dedicado a Saravá
La bronca por el tocho se la pegáis a ella)
Vaya por delante que mi nick y el nombre de este pseudoblog proceden de un cúmulo de casualidades. Prefería un nick que empezase por E., me apetecía tirar de mitología para mi invento y la discordia me pareció un buen punto de partida. Al fin y al cabo, como he dicho varias veces, esto no tenía (ni tiene) objetivo ni rumbo.
Voy a empezar con la lección de historia. Ten en cuenta que si hoy en día un periódico te cuenta que un político se bajó la bragueta y echó una meadita en pleno hemiciclo, mientras el otro te saca un suplemento dominical sobre lo larga que la tenía, lo que pasó en aquellos tiempos presenta también alguna que otra contradicción. Así que yo os reúno la historia, más o menos, y las reclamaciones se las mandáis por e-mail a Homero, con un CC para Hesíodo.
Érase una vez que se era el Olimpo. Entre dulces piezas como Hera, esposa de Zeus (que estaba de lo más ocupada transformando amantes en bichos feos y tratando de exterminar los retoños que sembraba su prolífico esposo) y Artemisa (quien se dedicaba a bañarse en pelotas y luego hacer descuartizar al pobre pringao que pasaba por allí y acababa con taquicardias) relucían con luz propia los gemelos Ares y Eride, también conocida como Eris.
Ares, dios de la Guerra e ídolo de Bush, no necesita presentación.
Se distinguen dos diosas denominadas Eris: una, la que va por ahí sembrando inquina y otra, supuestamente más benévola, que representa al espíritu de emulación (o lo que mueve al vecino del propietario de un BMW equipado con turbonitrógeno a deslomarse para comprarse un tanque con llantas de aleación y elevalunas eléctrico incorporado).
En general parece comúnmente aceptada la idea de que la tal Eride es un mal bicho ;-)

Su hazaña más conocida narra lo ocurrido en la boda del mortal Peleo con Tetis, una Ninfa Marina
(pedazo braguetazo). Era el bodorrio del año, porque el Oráculo había profetizado que engendrarían a Aquiles, y toda la jet-set olímpica estaba invitada. Todos menos Eride, dada su naturaleza
ligeramente conflictiva. Cabreada por el desplante, se presentó en mitad del banquete y arrojó una manzana dorada con la leyenda:
KALLISTI, que significa
Para La Más Hermosa. Allí se encontraban Atenea, Hera y Afrodita, así que imagina la que se lió (ríete tú del Gran Gallinero).
Zeus (zorro viejo) se quitó el marrón de encima designando a Paris (hijo del rey de Troya y único varón estúpido que no se había metido debajo de la mesa al ver la que se avecinaba) para decidir a quién correspondía quedarse la manzana y ser coronada Reina del Baile. Empezó la subasta de sobornos y Atenea le prometió sabiduría
(esta de hombres no parecía saber mucho) y victoria en la guerra
(mira, eso ya está mejor…). Hera le ofreció el gobierno de toda Asia y, cuando ya lo tenía a punto de caramelo, Afrodita
(al parecer la única que leía el Olimpopolitan) va y se tira del escote para abajo y le ofrece a la mujer más bella de toda Grecia, Helena de Troya. Ni que decir tiene quién se llevó la manzana. El resultado fue la famosa guerra de Troya, que paso de mucho de contarte porque me está quedando un testamento y, salvo los tres fieles que
(no sé por qué) les gusto, el resto hará rato que se ha ido.

En fin, una vez creado el blog,
Lord Jim me hizo notar la existencia del Movimiento Discordanista, con el que guardo un increíble número de similitudes. Tanto que hasta a mí me resulta difícil creer que no lo conociese antes de iniciarme en esta aventura. De hecho, ya me han llegado un par de consultas en privado acerca del tema.
Lo siento, mi discordianismo es de nacimiento, no se basa siquiera en el Principia Discordia
Cómo Encontré A La Diosa y Qué Le Hice Cuando La Encontré, donde se explica “todo, absolutamente todo lo que vale la pena saber sobre absolutamente cualquier cosa” (sic)
(y que posteriormente me he agenciado y pongo a disposición de cualquier interesado aunque, advierto, está en inglés). Además, lo mío es tan auténtico que no me lo he leído entero y si lo sigo es de casualidad.
El discordianismo es una mezcla entre broma y religión, una burla a las religiones, empezando por el propio discordianismo. Te dejo con
Los Cinco Mandamientos, más conocidos como El Pentabarf (y, te recuerdo, Traducción Libre by Eride’s Corporeixon):
I- No hay Diosa, excepto la Diosa y ella es tu Diosa. No hay Movimiento Erisiano, excepto el Movimiento Erisiano y es el Movimiento Erisiano. Y cada cuerpo de la Manzana Dorada es el amado hogar de un Gusano Dorado.
II- Un Discordiano siempre debe usar el Sistema Numérico del Documento Oficial del Discordianismo.
III- Se requiere que un Discordiano, durante su temprana iluminación, Salga Solo A Ingerir Gozosamente Un Perrito Caliente En Viernes. Esta Devota Ceremonia es una Protesta Contra los Paganismos Del Momento: el Cristiano Católico (no comer carne los viernes), el Judío (no comer carne de cerdo), el Hindú (no comer carne de vaca), el Budista (no comer carne de animales) y el Discordianista (no comer el panecillo del perrito caliente).
(según algunos seguidores evolucionados del Discordianismo, la salchicha debe ser robada a alguna multinacional para protestar contra el principal Paganismo de nuestra época: El Capitalismo)
IV- Un Discordiano No Debe Ingerir el Panecillo de los Perritos Calientes, puesto que tal fue el Consuelo de la Diosa cuando Fue Enfrentada al Desplante Original.
V- Se le prohíbe a un Discordiano Creer En Lo Que Lee.
Que sí, que ya se acaba… ¡Hala, que usted lo ronque bien!
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