Jueves, 23 de junio de 2005, 00:41
(Os pido disculpas por el cambio de tono de este post, pero es algo que me apetecía mucho contar)

Venecia al atardecer. Mis padres disfrutaban de una estancia de ensueño en la misteriosa y mágica ciudad flotante. El viaje estába resultando inolvidable y esa noche, después de una romántica cena a la luz de las velas en un coqueto restaurante italiano, había llegado el esperado momento de recorrer el Gran Canal en góndola.
Las góndolas de color azabache se deslizaban silenciosas entre las aguas, dirigidas hábilmente por los
gondolieri quienes lucían con gracia y orgullo patriótico las típicas camisas de rayas y los sombreros de paja ladeados.
Durante el paseo admiraron maravillados los múltiples rincones de la ciudad, respirando ese aire medieval que la impregna y que parece guardar numerosos secretos de gloriosas épocas pasadas.
Hasta que, llegado cierto momento, las góndolas se detuvieron formando un círculo alrededor de un barco bellamente iluminado del que suavemente llegaron armoniosas notas producidas por tres violines. La noche clara y estrellada les envolvía mientras la melodía flotaba en el ambiente, acariciando y mimando una escena a todas luces irrepetible.
Cuando la canción finalizó, durante un instante se hizo el silencio más absoluto en el todo el mundo se quedó inmóvil, incapaz hasta de aplaudir. Mi padre clavó sus ojos en los de mi madre, quien sonrió y se enjugó una lágrima emocionada. Se tomaron de las manos, se perdieron el uno en la mirada del otro y mi padre le susurró:
— ¿Sabes una cosa?
— Dime…
—
¡¡AUAM-BA-BULUBAAAAAAA BALAM-BAM-BUUUUUU!!!!
¡No, hombre, no! Mi padre es garrulo pero tanto no. Eso lo hizo el gondolero que les llevaba, al tiempo que sacaba el remo del agua, lo cruzaba frente a su pecho adoptando postura a lo Mick Jagger y agitaba violentamente la cabeza en todas direcciones.
Por cierto, que yo tenía unas 17 primaveras por aquellos entonces y a mi hermana se la encasquetaron a alguien porque era verano y servidora tenía que trabajar. Hay foto mía de cuando me dijeron que me quedaba sola en casa durante toda una semana. Eso sí, he perdido algo de peso desde entonces….
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