Miércoles, 01 de junio de 2005, 02:13
(¿Yo no sería más feliz como sorda?)
— Pues son unos hombres que hay ahora que se lo depilan todo.
— ¿Pero cómo todo? ¿Todo todo?
— Ya te digo si todo, hasta los huevos.
— No jodas, con lo que dolerá eso... Eso lo hará algún chalado suelto.
Son dos hombres que ya no cumplen los 55, conversando en una oficina. Están hablando de los metrosexuales y llevan ya rato teorizando. Les queda nada para relacionarlos con la base de Roswell.
— Que no, que no, ya verás, pregúntale a Eride, que ella seguro que entiende de esto…
La jodimos.
— ¡Eride! ¿Tienes un momento? Oye, ¿a que los metrosexuales esos se lo tienen que depilar todo, pero todo todo?
— Sí, hombre, y limpiarse dos veces al día las orejas. Si no, les retiran la tarjeta de miembro de las Fuerzas Metrosexuales y el descuento en The Body Shop.
— Que te estoy hablando en serio…
— Pues si quieres hablar en serio te diré que “metrosexual” es un palabro que se ha inventado el hombre heterosexual para definir al varón que se cuida, que mandawebs que necesitéis una palabra especial para algo que la mujer lleva haciendo desde que se enrollaba los rulos con huesos de diplodocus. Para ser metrosexual no “tienes” que depilártelo todo, ni para ser una buena lesbiana no hacerlo. Metrosexual hoy en día es cualquier hombre que usa cremas o se depila algo y teme que se vea cuestionado su orgullo de macho por ello .
Vuelvo a mis cosas, con un mohín a lo ex de Jesulín, de lo más digna yo.
— Es que es verdad, esto lo empezaron los maricones…
Me mira de reojo, a ver si pico y le salto a la yugular. Sabe que la sola palabra me jode. ¿Te crees que me vas a hacer perder los nervios una segunda vez? Este se piensa que me caí ayer de un almendro. Pego la cara a la pantalla con expresión de huuuuy, que interesanteeeee, un balance de desviación positivo de 5.000 eurooooos.
Salta el otro iluminado:
— Ese es el problema, Alfonso, que con tanta contaminación y tanto comer pollo adulterado, las mujeres tienen excesos de testosterona y los tios están amariconaos perdíos, y ya ni nacen niños ni ná y encima la mitad de ellos se da por el culo.
En ese momento Eride respira hondo, abre el cajón, saca la regla ceremoniosamente, se pone de pie, la deja encima de la mesa de uno de ellos, les da una palmadita en la espalda y les susurra:
— Ahora cuando tengáis un ratito os vais juntos al baño y os la medís, como actividad práctica de vuestro proceso de metrosexualización. En menos de un mes os gradúan con matrícula.

(i)Responsable: Eride | Manzana Parabólica | Notas (37) | Referencias (0)