Sábado, 28 de mayo de 2005, 01:12
(Otro retrato familiar. Aunque no lo parezca, en mi casa estas cosas pasan...)
La tarrina parece de cristal normal tirando a resistente, con una goma roja ancha encajada entre la zona envasada al vacío y la parte exterior, garantizando un hermetismo absoluto. La teoría es: tiras de la goma, entra aire en la tarrina y ¡plop!, se abre cual bella flor en primavera.
En la práctica Eride se ha tirado la mitad del descanso para comer poniendo a caldo a la gomita para nada. Llega la noche y con ella el segundo round. Entra mi madre en la cocina y me encuentra encogida, con los dientes apretados y una mueca sádica en la cara:
— ¿Qué te duele?????!!!!
Me giro hacia ella con cara compungida y le digo:
— El orgullo… —mientras le muestro la tarrina y mis manos enrojecidas.
Se ríe y la coge.
— Anda, trae, que eres más inútil…
Después de apreciar durante unos diez minutos de dónde he sacado yo ese aire a Jack Nicholson, y tras romperse el extremo para tirar de la goma, le sugiero, para distender el ambiente:
— ¿Te traigo el martillo?
Se ríe sin ganas, dice algo de los genes de mi padre no visibles pero apreciables, y me pide un cuchillo:
¡ZZZUMPPP!
— Este se resbala, dame uno que tenga punta.
¡RIKI-RIKI-RIKI-ZACAAAAA!
— Mamá, tienes que dejar de comprar los cuchillos en el todo a 100… —le digo, mirando lo que ha quedado de él.
— Calla y trae las tijeras.
Cuando se cansa de hacerle cosquillas a la tarrina con las tijeras, me dice:
— ¿Y si la metemos al baño María?
— Pues mucho me da que como si después le quieres hacer un masaje con algas, Ma…
— Bueno, lista, ¿y qué sugieres?
Mirada de circunstancias por mi parte. Se va y vuelve con un destornillador y el famoso martillo. Nos miramos a los ojos en plan ceremonial y asentimos con la cabeza. Levanta el martillo y golpea la tarrina cuidadosamente con el destornillador a modo de cincel.
¡TIKI-TIKI-TIKI!
— Ma … este deber ser el sonido que hace una tarrina de paté cuando se descojona de ti en tu cara. Estamos abriendo una tarrina de “Foie Gras de Canard Entier” con un martillo. Nos falta la boina, ¿sabes? En cualquier momento aparecen Paco Martínez Soria y Gracita Morales.
Suelta una carcajada y ¡ZACATRAS! le mete tal viaje a la tarrina que se hace añicos. Nos quedamos las dos, con cara de canelón, mirando el estropicio de foie gras con tropezones.
— Eride, esto hay que tirarlo…
— Y un huevo de canard voy a tirarlo… ¿tú sabes lo que vale este frasquito?
— ¿Y tú sabes lo que vale una laparoscopia?
— Que no, que esto le quitas la capa de encima y se queda nuevo, trae la escoba y voy barriendo los cristales del suelo….
Con mucho dolor de corazón, tiro medio paté, saco las tostadas y el vino, y nos sentamos las dos a disfrutar de lo que ha quedado del manjar. En eso que empiezo a revolverme porque siento pinchacitos donde la espalda pierde su noble nombre (desventajas de pasearse en camiseta) y cuando me doy cuenta de lo que es, me pongo de pie, sacudo el taburete, me agacho con el culo en pompa, giro la cabeza como la niña del exorcista y procedo a desincrustarme los cristalitos uno a uno. Mi madre que me ve, se empieza a poner cada vez más roja, agita los brazos y emite un ruidito extraño tipo hihihihihihi y mi hermana que entra, se ve a la mona nº1 espulgándose y a la mona nº2 en plena danza de apareamiento y nos suelta:
— Vaya adolescencia me estáis dando entre todos…
Me ha parecido que algo así merecía una foto familiar de archivo....
(i)Responsable: Eride | Neurosis manzanil | Notas (13) | Referencias (0)