Miércoles, 13 de abril de 2005, 22:51
(¡Por encima de mi manzana! ¡Hombre ya!)
Llevo desde nimeacuerdoya queriendo apostatar, por eso de poder presumir de ser coherente con mis principios y ese tipo de cosas que luego quedan tan bien en las descripciones de los anuncios por palabras. Lo fui dejando para que pasara el tiempo y que la Yaya falleciese de causas naturales, porque no era plan cargármela del disgusto por algo que al fin y al cabo a mí me la sopla pero que para ella lo suponía Todo.
El caso es que la Yaya murió hace más de un año, y aquí la Aspirante al Título Nacional de Vaga sigue constando en las listas de admisión a Edenland (aunque dado el expediente…) Por dejadez, más que otra cosa, porque tengo entendido que es imprescindible un cara a cara con alguno de los autodenominados portavoces de El-Que-Todo-Lo-Puede y me da una pereza terrible. Sin duda tratará de hacerme ver el tremendo error que estoy cometiendo, con lo cual a mí me tocará argumentar por enésima vez mi ateísmo ante alguien que no va a escuchar ni una sola palabra de lo que le diga, no vaya ser que tenga alguna lógica. La cosa promete ser larga, aburrida y difícil, ya que a mí sólo me guían la lógica y el sentido común, y aquí, mi primo el pulpitero, fijo que está versado en sofismas y que sacó matrícula numberone en el noble arte de comerle la pelota al prójimo (todo depende de si en la clase había también algún aspirante a vendedor de enciclopedias). Otra opción sería ponerme en plan tajante y grosero, que se me da mucho mejor y seguro que acelera el trago, pero tiene el inconveniente de que una vez que dejo salir a la Bestia, nada garantiza que pueda controlarla y, si me paso, luego se me comen los remordimientos. Más o menos como cuando me zampo sin respirar un helado de tamaño familiar con ración extra de calorías…. Y, la verdad, puestos a que Pepito Grillo me de el coñazo, prefiero que sea por el helado.
En fin, te cuento todo esto porque he leído por ahí que el nombre de Ratzinger está cobrando fuerza como candidato a sucesor de Karol, ¡y por ahí sí que no! Como ese dinosaurio, esa subespecie de bicho ultrafascista (¡que hasta tiene club de fans y todo!) se ponga al volante del Vaticano, no solamente voy a apostatar. Es que además, pienso hacer apología del ateísmo hasta mientras duermo, rescataré del fondo del altillo mi pasamontañas de revolucionaria e iré esa misma noche a la iglesia vestida de negro-y-lycra en plan Misión Imposible a hacer pintadas en sus muros. Y voy a cantar en todas y cada una de las vísperas de procesiones, así que ya le pueden ir comprando a la virgen un chubasquero. ¡Por mamones!
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